Servicio 1-25-26

¡Soltando!

El servicio comenzó con nuestro hermano Elmer Soto guiando a la congregación a leer una porción de La Escritura, leyó el Salmo 73:21–26, un pasaje que nos recuerda cómo el ser humano puede sentirse confundido o débil, pero reconoce que Dios siempre está con Su pueblo y es la verdadera fortaleza del corazón. Luego realizó una oración dedicando el servicio al Señor y pidiendo que Su palabra transformara las vidas de los presentes. Después, el pastor Gilberto Belcher guió a la congregación en adoración al Señor, en cantos y alabanzas y elevó oraciones a Dios. Los cantos declaraban que Cristo es la roca eterna, fiel y digno de toda adoración, recordando que Él es refugio en los problemas, fortaleza en medio de la lucha y quien da victoria a Su pueblo. Durante este tiempo, los creyentes expresaron su gratitud a Dios, levantaron sus manos en adoración y reconocieron que todo honor y gloria le pertenecen a Jesucristo por la vida eterna y el poder que Él ha dado a Su iglesia.  

Luego del tiempo de adoración y cantos, nuestro hermano Moises Paredes dio la bienvenida a los visitantes, y compartió algunos anuncios. Invitó a la iglesia a participar en el servicio de oración entre semana. Además, nos recordó sobre el apoyo a las misiones mediante la ofrenda Lottie Moon.  De ahí, se transiciono a reconocer a quienes celebraron su cumpleaños este mes, y el pastor Jesse Ureño oro por los cumpleañeros y agradeció a Dios por sus vidas.


El pastor Gilberto presentó el mensaje titulado ¡Soltando!, el cual enseñó que muchas veces los creyentes tienen dificultad para confiar plenamente en Dios y soltar aquello que los ata, como temores, malos hábitos, resentimientos o el deseo de controlar todo. En su sermón, utilizó la historia de Moisés en Éxodo para mostrar cómo él tuvo que dejar atrás sus inseguridades y confiar en Dios para obedecer su llamado y enfrentar al faraón. Explicó que soltar requiere confiar en el carácter de Dios, dejar atrás el viejo yo y avanzar hacia el propósito que Dios tiene para cada persona. Finalmente, nos animó a entregarle nuestras cargas al Señor, a confiar en Él y a permitir que el Espíritu Santo obre libremente en nuestras vidas para traer libertad, transformación y crecimiento espiritual. 

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Servicio 2-8-26