Servicio 2-15-26
El Dios Que Nos Levanta
El servicio comenzó con nuestro hermano Elmer Soto leyendo del Salmo 76:1-12. Esta porción nos recuerda que Dios es conocido entre Su pueblo y que Su presencia no es un concepto distante, sino una realidad poderosa que transforma nuestra vida. El Señor es descrito como nuestro defensor, Aquel que rompe las armas del enemigo y trae paz donde antes había temor. También nos guió en una oración para que el servicio, las alabanzas y la predicación fueran para la honra y gloria de Dios y para que los oyentes recibieran Su palabra con un corazón abierto. Luego, el hermano Benjamin Ramirez y el grupo de alabanza nos guiaron en un tiempo de adoración y alabanza donde la congregación expresó gratitud y entrega a Dios mediante cantos y oración. Durante este tiempo se recordó que todo lo que se ofrece al Señor, aunque parezca poco, puede convertirse en un sacrificio de adoración cuando se entrega con un corazón sincero. Nuestro hermano Moises Paredes se encargó de dar la bienvenida a todos y los anuncios correspondientes.
El pastor Gilberto Belcher compartió un mensaje titulado “El Dios Que Nos Levanta” explicó cómo incluso el pueblo de Israel experimentó derrotas y dificultades cuando desobedecieron a Dios, como ocurrió en la historia de Acán en el libro de Josué. El pecado oculto trajo consecuencias para todo el pueblo, mostrando que nuestras decisiones no solo nos afectan a nosotros mismos, sino también a quienes nos rodean. Sin embargo, el mensaje enfatizó que Dios no abandona a Su pueblo; Él confronta el pecado, pero también restaura y da una oportunidad para levantarse nuevamente y continuar caminando en obediencia.
Finalmente, el pastor Gilberto recordó que en la vida cristiana es necesario perseverar aun cuando enfrentamos decepciones, traiciones o momentos difíciles. La Biblia enseña que debemos fijar nuestra mirada en Jesucristo, quien es el ejemplo perfecto de fidelidad y perseverancia, pues fue traicionado, abandonado y rechazado, pero aún así cumplió la voluntad de Dios para salvarnos. El mensaje concluyó animando a los creyentes a confiar en que Dios sana los corazones heridos, restaura a quienes caen y siempre permanece cerca de los que lo buscan, demostrando que verdaderamente Él es el Dios que nos levanta.